Anunciarse en Google tiene dos costos: lo que le pagas a Google por cada clic y la gestión de la campaña. Tú decides cuánto gastar al día y Google no cobra más que ese tope. El costo de cada clic no es fijo: depende de tu giro, tu zona y de cuántos competidores quieren aparecer en la misma búsqueda.
Cómo cobra Google
En las campañas de búsqueda pagas cuando alguien hace clic en tu anuncio, no por aparecer. Cada búsqueda es una subasta: Google considera cuánto estás dispuesto a pagar y qué tan relevante es tu anuncio y tu página para esa búsqueda.
Qué hace subir o bajar el precio del clic
- La competencia. Más anunciantes en la misma palabra, clic más caro.
- El valor del cliente. Los giros donde un cliente deja más dinero suelen tener clics más caros.
- La zona. Una ciudad grande cuesta distinto que una zona pequeña.
- La calidad. Un anuncio y una página que responden bien a la búsqueda pueden pagar menos por la misma posición.
Cómo definir un presupuesto diario
Empieza por el final: cuánto te deja un cliente y cuánto estás dispuesto a pagar por conseguirlo. Con eso se calcula cuántos clics necesitas y qué presupuesto tiene sentido. Si el número no cuadra con tu margen, conviene saberlo antes de gastar.
Presupuesto de anuncios y gestión
El presupuesto de anuncios se paga directo a Google, con tu tarjeta y en tu cuenta. La gestión es el trabajo de investigar palabras clave, escribir anuncios, configurar la medición y optimizar. Son pagos separados y conviene que así aparezcan en tu propuesta.
Qué medir para saber si vale la pena
No te quedes en clics e impresiones. Mide formularios enviados, llamadas y mensajes de WhatsApp, y cuánto te cuesta cada uno. Después, cuántos de esos contactos se vuelven clientes.
Errores comunes al empezar
- Enviar todos los clics a la página de inicio.
- Usar palabras clave demasiado generales.
- No revisar los términos de búsqueda reales.
- No medir conversiones.
- Apagar la campaña antes de reunir datos.